jueves, 23 de octubre de 2008

Impossible is nothing


Brillante frase publicitaria. Brillante idea de fondo: quien se esfuerza, lo tiene todo a su alcance, por difícil que parezca.

Lo malo es cuando esta arenga se convierte en exigencia externa o interna autoimpuesta y del tú puedes hacerlo se pasa al tú debes hacerlo.

Resultado: sociedades cada vez más individualistas, sin apenas vínculos de solidaridad más allá de los familiares (y a veces, ni esos).

En el puesto de trabajo, puedes llevar compartiendo un espacio reducido con una persona durante mucho tiempo al día, durante muchos años, que realmente no llegas a saber quién es. Te comunicas con él o ella a través del messenger aunque tu codo y el suyo se toquen. Y todo por ese software residente instalado en nuestros cerebros: debo hacer, debo ser, debo superar...

Hay que cuestionarse un poco hacia donde nos lleva la inercia y pensar que yo puedo hacerlo, pero no sé si quiero. Groucho Marx lo dijo de una forma más creativa: paren el mundo que yo me bajo.

Qué fácil de decir. Qué difícil de hacer.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Intimidad

Zona espiritual íntima y reservada de una persona o de un grupo, especialmente de una familia.

A todos nos gusta conservar la nuestra. Pero de vez en cuando, dada nuestra reducida capacidad de empatía, entramos como elefante en cacharrería en la intimidad de los demás.

En las noticias de ayer encontramos un ejemplo claro. La canciller alemana se queja de "los achuchones" de Sarkozy en sus encuentros. Una forma habitual de invasión de la intimidad, del espacio vital mínimo. Posteriormente ha habido desmentido desde el gobierno alemán, dando como explicación, que a Angela Merkel no le importó que Barack Obama la abrazara efusivamente en su visita a Alemania.

Eso puede decir 2 cosas:
  • que a esta tía le pone Obama, pero Sarkozy le da repelús (cosa bastante comprensible), o
  • que "ancha es Castilla" y a partir de ahora se abre la veda a ver quién es el primer presidente europeo que le da un pellizco en las nalgas a Merkel.

Aplicado al ámbito personal, me he dado cuenta de que soy algo así como Wilson en Un chapuzas en casa (Home improvement). O sea, el tipo que nunca aparece ni en su propio blog.


No obstante, para continuar alimentando el mito, y de paso, continuar preservando mi intimidad, os doy una de mis más recientes fotografías para que podáis reconocerme siempre que me encuentre en un bar bebiendo un tanque de cerveza.


Si no es en esta misma situación, difícilmente me reconoceréis, aunque siempre es una pista interesante el saber que allá donde haya un grifo de cerveza, estaré yo.

martes, 21 de octubre de 2008

Tamaño mini


Y yo que me consideraba un gran bebedor de cerveza...

Pues ahora resulta que no llego ni a la categoría de subalterno de aprendiz. Yo con mis cañitas, con mis tercios... y llego a Rumanía y resulta que allí existen botellas de 2 litros y ... ¡¡¡hasta garrafas de 5 litros de cerveza!!!

Desde la óptica de un español, lo primero que viene a la cabeza es: ¿cómo enfrían los 5 litros de cerveza a la vez? Evidentemente, en casi todas las casas, sacando toda la comida del frigorífico y haciendo hueco para la cerveza. Pero está claro que esa fórmula tan masculina, a más de una mujer no le terminaría de agradar.

¿Qué otra opción queda (a parte de comprar otro frigorífico específicamente para la cerveza)? Pues lamentablemente la que menos nos gusta: beber la cerveza caliente (bueno, templada o del tiempo).


En este último viaje, además, he descubierto nuevas bebidas como la Tuica o la Palenca. Ambos son orujos aunque el primero es muy muy muy muy muy fuerte. La palenca es muy similar a nuestro orujo, por lo que se puede beber más o menos bien.

Además, en la foto veréis que también probamos vino rumano. En fin, un viaje completo en lo que a bebidas se refiere.

Por cierto, creo que agua no llegué a beber, jejeje

lunes, 20 de octubre de 2008

Luna llena en Bucarest

La semana pasada, a mi regreso del viaje a Bucarest, mencioné que la ciudad es incómoda, fea, etc. A pesar de ello, revisando las fotos, tampoco todo es tan negativo.

Por eso, he pensado que sería bueno hacer un pequeño tour por los lugares que más me llamaron la atención, tanto para lo bueno, como para lo malo.

En primer lugar, a pesar de que el entorno no era excesivamente bonito, por la noche, todos los gatos son pardos. Por ello, en esta primera foto, con el río Dambovita en primer plano, la Piata Unirii al fondo y una luna llena espectacular, incluso la ciudad parece prometer paisajes encantadores.


Desde una de las salidas de la Piata Unirii, arranca el Bulevard que lleva el mismo nombre y desde el cual, en lo alto de un pequeño cerro, se puede ver el Palacio del Pueblo, sede del Parlamento, del que presumen por ser el segundo mayor edificio del mundo tras El Pentágono norteamericano.


No muy lejos de allí, frente al Teatro Nacional, encontramos "La Puerta del Sol" rumana, o sea, el km. 0 desde el que se miden todas las distancias en el país.


La lástima es que edificios impresionantes como la Biblioteca Nacional, están abandonados y aunque parece que uno de estos años comenzarán a arreglarlos, de momento están en un estado lamentable.


Ya para terminar, otro ejemplo de aberración urbanística. Justo a ambos lados de una pequeñita iglesia ortodoxa, llena de pinturas alegóricas de santos, etc., se levantaron 2 moles comunistas de hormigón, cuyas fachadas no han tenido a bien pintar ni limpiar desde el mismo día de su construcción.

En resumen, un lugar de grandes contrastes.

viernes, 17 de octubre de 2008

I'm back (again)

Pues sí. Tras casi una semana en el país de Vlad Tepes (alias Drácula), ya estoy aquí de nuevo. ¿La experiencia? Extraña. ¿Por qué? Porque la ciudad en sí es muy contradictoria.

Negativo:

  • La ciudad es incómoda de vivir y de visitar.
  • Las calles no son para el peatón, sino para el coche.
  • Las distancias son desproporcionadas.
  • El sistema público de transporte deja mucho que desear.
  • Caótica y con un tráfico infernal a cualquier hora del día y de la noche.
  • El urbanismo es el propio de los regímenes comunistas (grandes moles de hormigón sin ninguna distinción). El modelo de ciudad no es el "europeo" (compacto, peatonalizado en buena parte, etc.) ni el "americano" (extensivo, con necesidad de utilizar el coche para todo).
  • Los edificios están viejos y sucios de cojones...
En las fotos se ve la entrada del edificio de nuestro apartamento.


Positivo:
  • Gente muy abierta y comunicativa (a diferencia de España, habla inglés hasta El Tato).
  • Gran predisposición a hacer negocios.
  • Se percibe que hay mucho dinero en esa ciudad (Ferrari, Lamborghini, Mercedes, etc. ¡¡¡aparcados por la calle durante la noche!!!), centros comerciales con productos de calidad y lujo (marcas tipo CK, DKNY, etc. es lo habitual y también se encuentra Cavalli, etc.).
  • Muy buena y variada oferta gastronómica y a unos precios increíblemente baratos (una noche cenamos ¡¡¡oso y ciervo!!!, con nuestras botellitas de vino, al tiempo que un pianista, una guitarrista, un violinista y una cantante nos deleitaban con una mezcla de canciones tradicionales rumanas y grandes temas internacionales estilo New York o el My way de Frank Sinatra, y pagamos... ¡¡¡25 € por persona!!!).
En la foto se ve mi plato de oso.


En resumen, me quedo con una doble sensación de rechazo y atracción. No me gusta la ciudad, pero tiene algo que no me ha dejado indiferente... ¿Será por la ciorba de burta (sopa de tripas)...?